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Limoncello

Cuadro inacabado

Cuadro inacabado

El eterno retorno de lo mismo, un cuadro inacabado lleva a otro y ese otro no es mas que espejo de otro retrato que está por terminar a base de retales de momentos que se repiten, puro psicoanálisis.

Pero que viva el sentir sin analizar!! a eso me dedico cuando aparto estos momentos blogeros de reflexión diarios.

Fotito en bar "barelefante", Portugal, 2008

luna llena en Monchique

luna llena en Monchique

Que bonitas las iglesias portuguesas con esos portalones de cuento....

compañera de indecisiones

compañera de indecisiones

Y entre todo ello, multitud de conversaciones llenas de confidencias y un devenir del tiempo donde me dejé guiar casi en todo momento, en un fluir de indecisiones placenteras. Me hacía falta. Ha sido una cura de sueño y de calma este viaje.

Bordeira, playa de las dunas

Bordeira, playa de las dunas

Me quedo sin duda con la playa de Bordeira, la playa de las dunas, y según el asistente para todo de la coqueta “casa azul” que queríamos adoptar y traernos a Sevilla, la playa más hermosa de Europa. Ya he preguntado para alojarme allí en Mayo, un oasis, aunque en la foto no he podido captar la belleza de este océano de arena ondulante...

Foia again

Foia again

Final de dia en Foia

Final de dia en Foia

Mi retina aún atrapa fugazmente la sugerente imagen de un atardecer en el fantasmagórico rincón más alto de la sierra de Monchique, en Foia, donde los halos de los últimos rayos de sol de la puesta de largo del día con las aspas de los molinos a modo de impulso de algo inquietante, me dejaron anclada allí por unos instantes.

esos surferos españoles en Portugal

esos surferos españoles en Portugal

los surferos en la playa de amado...me parecieron en momentos, chiquillos poseidos de los elementos necesarios para exhibir todo un estereotipo vacío, nada que ver con la poesía de ese tipo Manuel, recién descubierto, cuando levita  hablando de la experiencia de conexión con el mar sobre una tabla en una playa de Cádiz....

los amantes del círculo portugues

los amantes del círculo portugues

En un momento de cierre inesperado de cosas en mi vida, como en los amantes del círculo polar y donde andaba girando por las mismas latitudes sobre el mismo eje, Portugal ha sido un bálsamo de puestas de sol y despedidas circulares en cada final de día, a las luces y sombras de esos parajes hermosos y poco transitados que hemos ido buscando en nuestro viaje.

 

Primero fueron acantilados al norte del Cabo San Vicente a los que había que acceder a través de caminos secundarios y sin señalizar. Luego nos dirigimos a la sierra de Monchique que está situada dentro de un maravilloso parque natural a poca distancia de la costa y alguna caminata ligera, para finalmente terminar de nuevo visitando playas en busca de un sol que se ha prodigado poco estos días de Semana Santa.

 

Ahora toca liarse la manta a la cabeza otra vez..que también me gusta mucho. Preparar con mucha ilusión el gran viaje de verano y asentar otros asuntos importantes. El radio de los círculos concéntricos en los que centrifugaba las ansiedades desde hace unos meses empieza a  ser mínimo y ahora parece que ya va tocando a su fin este ciclo, pero nunca se sabe, este dichoso inconsciente es muy puñetero.

J.

Esta mañana he hablado con mi amigo J....uff que bien me ha sentado. Estaba entrando en la dinámica de los juegos que quieren establecer los demás según su código interno, y hablando con el he recuperado la certeza de saber reconocerme en cada momento y en aceptar que voy asimilando las cosas según van transcurriendo con el tiempo de latencia que les corresponde para situarlas en su justa medida, y me he reconocido en nuestro espejo mutuo.

J. no me juzga ni me etiqueta, no me limita. J. es un amigo que sabe cosas de mí que no saben otros. Siempre he tenido la sensación de que a cada amigo le corresponden ciertas parcelas porque así lo  va estableciendo las conversaciones y las cosas en común con los años. Lo bueno de la amistad es que establece vínculos tan distintos como las personas entre las que se anudan esos lazos.

J. me ha dicho algo que yo ya sabía pero que es una gran lección que en la inmadurez que aún una tiene a veces le cuesta aceptar "chica con saber tu verdad para ti es suficiente, si alguien te coloca en un lugar donde no te sientes cómoda pues te vas y punto". Así de claro y así de eficaz.

Gracias J., nuestras historias prohibidas, nuestros mensajes, y nuestros monotemas de cine son una gran tesoro. Y por supuesto te hago un pedazo de crónica del rodaje de tu corto, me hace mucha ilusión...ea ya estás en mi blog como hablamos jeje. Pero en el próximo post que te dedique pondré una de nuestras conversaciones surrealistas a modo de diálogo de guión de cine.

La dama del mar

La dama del mar

"No nos parece extraña nuestra pertenencia a la tierra ¿Cómo sucedió? ¿Por que hemos llegado a formar parte de la tierra seca? ¿Por qué no al aire? ¿Por qué no al mar?....

El anhelo por poseer alas. Los extraños sueños de que uno puede volar y sin sorprenderse por hacerlo...¿no le sugiere algo? Y asi hay gente que cree pertenecfer al mar....

Susan Sontag. La dama del mar, obra de Ibsen adaptada por esta espléndida mujer, intelectual imprescindible.

(ayer fui a verla al teatro..una gozada y Angela Molina un descubrimiento poderoso de atriz)

Oh capitan mi capitan

Oh capitan mi capitan

(El último cuadrito del limoncello)

La maría que no puedo compartir

Hoy me siento distinta, como si ya fuera aceptando la crisis rebelde de estos días de que me vean tan solo en una parte ínfima de mi, como aceptando que cada cual es libre de verte a través de sus ojos con prejuicios limitantes. Igual que hacemos todos imagino con los otros,  igual que haré yo.....pero cuesta el no poder desplegarte en algo mas genuino con casi nadie, cuesta...  porque esa maría  desconocida no se puede derramar con nadie.

uff que pesado es esto de andar a tientas, que se pase pronto!!

Por eso me gustan tanto los viajes, es fácil en ellos el contacto genuino y libre contigo y con el otro. Este año para Asia,a  ver que tal va.

(He decidido hoy hacer de este blog una confesión de diario clásico haciendo un guiño a mas de uno/a aunque no me convenza, pero hoy es hoy)

ojos de agua

ojos de agua

Arístides se sentaba todas las mañanas en el quicio de la puerta de enfrente de la casa de María, con sus zapatillas roídas y de un marrón descolorido por el desdén del tiempo. Adornaba su estirada figura con una bata azul oscura y pespuntes blancos con un escudo en el bolsillo delantero. La imagen de todas las mañanas era su semblante taciturno al pasar junto a su figura impertérrita camino del trabajo. Miraba siempre al cielo ensimismado y jamás cruzaron las miradas en esos dos años de movimientos automáticos matutinos. Solo una vez María pudo escuchar a una vecina que le increpaba a modo de interrogación que si buscaba una borrasca de tanto mirar arriba, que se iba a quedar sin cuello.

 

Pasaron días de lluvia torrenciales y Arístides no asomó su nariz afilada tras su umbral durante dos semanas. Y tras ellas vino una sorpresa para María. Fue justo aquella mañana que se había adornado el rostro con ese khol de color verde agua que le habían traído de Marruecos. Sus ojos en un movimiento reflejo no podían evitar el portal de la casa de Arístides. Incluso había días en que reparaba segundos después de haber pasado, que no sólo miraba buscando el perfil del anciano sino que de la frutería de al lado asomaba aquella caja de tomates relucientes independientemente de la estación del año, y que siempre lucían redondos e inmaculados, sin aristas, homogéneos y rojos por todas sus curvas, henchidos a base de congelación artificial. De tal forma que la huella de su memoria inmediata los hacía aflorar en su retina tras haber recorrido casi la manzana entera casi minutos después. En esos momentos de conciencia, Maria se preguntaba obsesivamente un día tras otro los mismos cuestionamientos autómatas y que escapaban a su voluntad. Pero el caso es que siempre un color rojo alumbraba al arco iris de su pensamiento asociativo.

 

Esa mañana de repente al girar la cabeza y encontrar aquel hueco vacío nuevamente y volver a su posición de caminante al amanecer, una cuerda de la que pendía una bolsa de plástico vacía casi le sacude en el rostro. Solo el instante necesario para evitarla en un giro ágil y acelerado le devolvió en el siguiente tramo del trayecto al desconcierto del sentido de aquel objeto colgante. Se preguntó cual sería el motivo de aquella bolsa informe y vapuleada por el aire y chorreando goterones pesados de estar en medio de la calle a modo de reclamo surrealista. Al día siguiente repitió la misma operación sin ser consciente pero esta vez se paró unos segundos para adivinar que de la barandilla del balcón del primero se hallaba anudada la bolsa pero esta vez contenía algo en su interior que no lograba vislumbrar claramente. Pero ante cualquier asomo de perder su cronometrada trayectoria al trabajo, decidió proseguir hacia su destino.

 

Las mañanas se seguían sucediendo una tras otra y en una de esas ocasiones pasó de largo pero sin poder evitar advertir la existencia de un periódico en aquel receptáculo ya familiar ante sus ojos.  Y tras un mes de permanencia de este nuevo paisaje vespertino , la rutina se instaló en su memoria de peces involuntarios. Y un día su mente dejó de jugar a las adivinanzas para resolver que la bolsa era un tomate más en su camino.

 

Dos meses después, buscando a su gato perdido y llamándolo detrás de la tapia del convento de Santa Clara, María encontró un gato negro con el hocico metido en una bolsa tirada en medio del patio. El felino arañaba los últimos restos de comida que convertían el plástico en un material carcomido por los vahídos de los caducos restos orgánicos. Al instante apareció su gato naranja que corrió al encuentro de su compañero. María lo llamó con los ojos resplandecientes de alegría pero el animal se dedicó a juguetear con la cuerda que asomaba tras la otra silueta depredadora y hambrienta.

 

Sus ojos se poblaron de lágrimas como en un llanto inútil y desbordado, como una presa fracturada en las inclemencias del tiempo. El cielo estaba cerrado, agarrotado en sí mismo, y comenzaban las primeras gotas a resbalar por las pestilentes basuras amontonadas entre la tierra del espacio delantero del edificio aún en ruinas, aunque en desolado proceso de restauración. Su gato que odiaba el agua, salió en estampida a esconderse debajo de un coche.

 

Henry Michaux

Henry Michaux

Michaux escribió: «Un hombre y su rostro es un poco como si estuvieran devorándose mutuamente sin cesar».

En una ocasión, cuando un editor le solicitó una fotografía para publicarla en un catálogo junto a las de los demás autores, le contestó lo siguiente: «Escribo con el fin de dar a conocer una persona que, viéndome, nadie habría podido sospechar jamás que existiera». Esta frase se publicó en el espacio destinado a su retrato.

Henry Michaux, poeta y pintor. Pero sobre todo viajero exterior (hizo grandes periplos por Asia y America) e interior. Experimentó con la mescalina y manifestó que tan solo basta una vez para ver la música de las esferas y la divinidad en todas sus dimensiones. Yo pienso que vivido eso no hay que buscar mas en el sentido de la trascendencia, una vez se experimenta tal brutal trasgresión de las percepciones conocidas, tan solo quedar vivir en los registros establecidos siendo consciente que uno ha rozado la supremacía del universo y ya sabe todo lo esencial para luego ir colocando el resto de las piezas.Es difícil de explicar pero los que han probado los enteógenos y han tenido ese viaje especial, lo entenderán.

Mi pequeño homenaje a Michaux

El lado oscuro del corazón

El lado oscuro del corazón

Rothko fue un pintor perteneciente al denominado informalismo o expresionismo abstracto americano de la postguerra. La primera vez que vi uno de sus cuadros en vivo fue en la Tate Modern de Londres. Pero para entonces yo ya había contactado espiritualmente a mi manera con este artista. Sus líneas infinitas, aunque aparentemente definidas en el espacio y tiempo, me alejaban hacia un horizonte de color y paz que me despojaban de mi misma y me hacían etérea y volátil. Esas delimitaciones de franjas de color tan solo eran para mí en esos momentos vastas extensiones encajonadas en una conceptualización cromática de los sentimientos. Así, me podría haber pasado mucho tiempo sumergida en el verde de su melancolía teniendo la certeza absoluta que estaba conectándome con el autor, y que Mark Rothko sin duda no era un hombre feliz. Y que un desamparo insoportable marcaba toda su existencia. Mas tarde supe que era un hombre depresivo y que a través de la meditación había buscado formas de estar en el mundo de una forma mas sosegada. 

Mark Rothko se suicidó en 1970 tras muchos años de búsqueda incesante a través de la expresión del color. Y yo creo que se coló en uno de los océanos rosas de sus pinturas para siempre. 

Yo si creo que el arte es un acto de comunicación pero que en muchas ocasiones vamos a un museo como espectadores pasivos y desprovistos de los desbloqueos necesarios para hablar mano a mano con los artistas, como en cada acto de nuestras vidas. Yo propongo que en vez de visitar mausoleos convirtamos los centros de arte en devaneos surrealistas con nosotros mismos. Hagamos pues un gesto drástico y arranquemos nuestros corazones con la mano derecha mientras recitamos un poema de Benedetti en alemán . 

Seguro que los que han visto “El lado oscuro del corazón” saben de lo que estoy hablando.

El deseo

El deseo

Leo consternada que hay una mujer, la primera mujer de Octavio Paz, Elena Garro que confesó públicamente “yo vivo contra el, estudié contra el, hablé contra el, tuve amantes contra el, escribí contra el…en fin, todo lo que soy, soy contra el”. Y el autor del artículo hace una reflexión, la compara con Juana Inés de la Cruz (otra gran mística como Santa Teresa), mujeres atrapadas en el drama de la reacción, sin tiempo para procesar estrategias para salir de su aprisionamiento…

 

Y me pongo a pensar. Pienso en ello y me sorprende cómo el alma humana se agarra a la rabia y a la pasión de forma tan desmedida. Y compruebo una vez mas cómo esta raza tan peculiar que somos es víctima del deseo en muchas ocasiones. Y  medito sobre cómo el tiempo, esa arena inexistente y misteriosa que se disuelve entre las manos obra milagros para ir quitándonos capas y capas milenarias de torpeza y desvaríos, cómo el paso de los años nos va despojando de los ropajes pesados y nos va devolviendo a la ingenuidad y a la vez certeza de las cosas realmente que son verdad desnuda y sin laberintos, que finalmente se reducen a dos a tres crisálidas de luz en el camino.

 

Babelia esta semana no tiene desperdicio. Me dibuja el drama desgarrador de la familia de Thomas Mann, literato de éxito en vida y con dos hijos suicidados y otros dos que reprochan al gran autor su ausencia, todos víctimas del exilio permanente, del judío y del de ellos mismos. Una vez mas la pasión de los hijos devora la abulia y cartesiana disciplina de su progenitor al escribir tan maravillosas obras como “La montaña mágica”. Siempre he pensado que tras la contención y la frialdad en la juventud hay bombas de relojería punzando por explotar. Y a veces lamentablemente las generaciones posteriores las purgan como pueden, a lo bonzo incluso.

 

Pero me quedo sin duda con la historia de Henry de Monfreid, hijo de George de Monfreid, amigo y colaborador de Matisse, Verlaine y sobre todo Gauguin (adoro a este loco pintor del misterio de Haití), pintor y navegante. Su hijo decide en parte emular a su padre como navegante pero explorando encuentra otras formas de expresión y experimenta con la fotografía. Henry decide cambiar las aguas de la costa catalana por los mares del sur de Africa. Allí emprende una travesía un tanto kamikace en busca de los extremos. Trafica con perlas y hachis y se adentra en la Africa negra aún sin dominar en algunas de sus regiones por el hombre occidental. Hace fotos utilizando técnicas novedosas entre las cuales está el colorearlas a golpe de impresiones de color. Hace reporterismo directo y sin artificios sobre la brutal realidad de Africa. Me dejan sobrecogidas sus imágenes. Son crudas, y dotadas del poder del dardo desafiante de la sinceridad, de la vida de las gentes de allá a principios del siglo pasado. Escribió muchos libros y burló todo tipo de peligros y destinos en sus viajes. Murió, tras una larga existencia preñada de vivencias al límite de la búsqueda, a los 95 años.

 

La pasión y el deseo…cuan bellos vestigios en forma de biografías nos ha dejado y nos dejará siempre!

 

Pero hoy vengo de ver “La soledad”, magistral retrato de los detalles. Si, de esos detalles que a modo de gestos contenidos y parcos, describen muchos de los misterios de las relaciones humanas pero en oposición a todo lo expuesto anteriormente- y por eso intimamente ligado-  la tristeza y grandiosidad de una vida llena de rutinas que tejen el ovillo de las cosas conformistas y conformadas con el sistema familiar. Pero ojo, me dio la sensación que en una segunda parte de esta película los personajes están a punto de mandarlo todo al carajo tras tantas heridas que deja abierta la historia y que los protagonistas en principio llevan con una dignidad y contención asfixiantes.

un canto a nosotros mismos

un canto a nosotros mismos

A veces ser hermana significa surcar al otro lado del abismo y mirarte en reflejos infantiles para decidir nunca mas volver aunque eso sea imposible, a veces simplemente mirar a lo ojos a alguien recién parido e inventado porque hace tiempo que no observas con el corazón si no con las etiquetas viejas de la vieja que eres.

 

Quiero ser tu hermana hermano, quiero hermanarme contigo y a lo Whitman cantarnos al alba un canto único, quiero ser alguien comprensiva y volverme dulce miel en la que se embadurnen tus inquietudes, quisiera poder comprender y mirar al miedo como tu lo haces, yo lo hago a mi manera y a veces me sale mal, pero algo sale.

 

Quiero hermano simplemente sonreir contigo desde una alegría profunda y compartida…te quiero querer bien, ya lo sabes, eso es lo mejor de todo, uno de mis mas preciados tesoros, que lo sabes y me miras como soy y me ves cuando quieres verme, cuando tu eliges en tu bondad verme. Y desde tu ojo lúcido como ninguno me haces sentirme más yo que nunca….gracias.

 

Este dibujo es de Juan, un artista como pocos, y mejor persona.

 

Alguna vez

Alguna vez

Alguna vez alguien le dijo que tenía una gran habilidad para buscar momentos mágicos, situaciones enriquecedoras, planes divertidos y diferentes, excusas para sentir placeres arrulladores.

 

Alguna vez otra persona le dijo lo mismo, y otra y hasta una mas… y así la Amelie que llevaba dentro se fue convirtiendo en un monstruo de las galletas que no aceptaba la “normalidad”, le parecía vacía e insulsa y corriendo hacia los baños de mares rojos pensaba que era la única forma en que merecía la pena vivir. Pero un día llegó alguien que le dijo que se pusiera unos zapatos amarillos y que todo quedaría resuelto y se terminaría su cansancio infinito. Ella ansiosa rebuscó en el tarro de los sueños por venir y se hizo de unas zapatillas del color del polen de primavera. Pero al ponérselas no sintió que a través del acto mágico se resolviera nada, la vulgar realidad seguía siendo fea. Así que se puso llorar desesperadamente inundando toda la estancia con sus lágrimas. Y tanto lloró sobre su propio regazo que un hilo de líquido traslúcido se fue colando desde sus ojos hasta su vestido y de éste al suelo pasando por sus zapatos que comenzaron a desteñirse hasta que se volvieron del color original de la materia de la que estaban hechos, de un color pardo, humilde y sencillo, como las mujeres de alguna parte del mundo que lo habían elaborado en una tarde de martes mientras reían juntas.

 

Alguna vez una amiga, una madre como tantas otras que se presentan en la vida, le tendió una mano, la sujetó firme y le enseño la paleta de colores con la que hay que fabricar el propio camino, desde el negro recio hasta el malva almibarado, desde al azul intenso hasta el rojo pasión pasando por los colores tierras y los verdes serenos…..

 

Y desde ese día usa zapatos de todos los colores…

  

Ruido de palabras

Ruido de palabras

Se acabó lo de que las palabras fueran sonidos fiables, barómetros de nuestras intenciones verdaderas. Nuestros corazones están tan amalgamados con nuestros frenos internos, nuestras contradicciones, nuestros deberías o nuestros auto engaños que es imposible discernir hasta con uno mismo que es la verdad que nos conviene oir, cual es la brisa nocturna que mas nos arrulla y de verdad conecta con nosotros mismos, de hecho a estas alturas ya no sabemos si el disfraz es al disfrazado o viceversa...

Estamos en la era de la palabra y la imagen. Se dan por ciertos un cúmulo de frases en los periódicos si es que son contudentes y destilan el lenguaje de lo definido como creíble. Y asi seguimos en una interminable cadena donde la forma tiene mas sustancia a la hora de medir cualquier vara de las idoneidades. Es como si ahora nos diera por medir la verdad entre el diálogo de besugos (no lo vi pero para qué) entre Rajoy y ZP...glups, pero que digo, si la mayoría de los informativos han puesto números a los índices de credibilidad de uno y otro, en que estaré yo pensando!!. Vaya, esto de no tener tele me está volviendo lela.

Yo propongo escuchar atentamente los actos, los gestos, y deleitandose. Yo propongo escuchar a Baroja en "El arbol de la ciencia", volvamos a lo simple, al estar y mirar y a adornar con palabras si hace falta los encuentros, pero sin tomarlas demasiado en serio. Volvamos a escuchar el sonido del tiempo que pone a casi todo en su lugar...

amistad

amistad

- Cómo conociste a Juan padre?

- Pues compartiendo faena como a todos...pero el es distinto-  dijo el viejo mientras en un gesto apenas perceptible saludaba a su compadre.

- ¿Por qué?

Padre e hijo siguieron la estela marcada por su predecesor y arribaron al puerto. Ataron la barca y de camino a casa el viejo se viró hacia su hijo y mirándolo por primera vez a los ojos le contestó.

- Hace ya muchos años de eso. Cuando la muerte acecha en la mar la única luz que guía es la del compañero.

(el último cuadrito del limoncello)